Cartas de amor
Cartas de amor Todos están actuando con generosidad… incluso el banco. Hemos llegado a un acuerdo en todo, excepto en las regalÃas de Pudd’nhead. Quiero encargarme de que, si se siguen oponiendo de forma tan insistente al 20 por ciento, se queden el libro por menos dinero. Cuando este detalle esté solucionado, estaré libre de acciones legales durante un año. En ese tiempo espero poner los derechos de autor totalmente a salvo, asà como a nosotros mismos. El Sr. Rogers sigue retenido en Washington. Espera poder regresar esta noche. Por lo que confÃo en que pueda firmar los papeles mañana. Creo que no falta nada más que su firma. Cuando los papeles estén firmados, le pediré que me deje comunicárselo a los acreedores… pero no me dejará. Probablemente dirá: «Eso podrÃa relajarlos; déjelos solos… trabajarán más duro; ya habrá tiempo en un año».
FÃjate, mi amor, en que nadie me puede acusar de conducta deshonrosa; no soy culpable de nada; no seré culpable de nada mientras no abandone a mi familia para ocuparme de los demás. El dÃa que lo hiciese, la gente tendrÃa derecho a insultarme; mientras tanto, no pueden hacerlo. Esos acreedores me han obligado a hacer una cesión… Dios sabe que yo no querÃa. Deben afrontar parte de los problemas ellos solos. Me hicieron un gran favor y les estoy muy agradecido por ello; intentaré y haré lo posible por que no pierdan ni un penique.