Cartas de amor
Cartas de amor ImagÃnate que padre hubiese estado en el lugar del Sr. Rogers. ¿Me habrÃa dado un consejo diferente? Desde luego que no. HabrÃa dicho: «Si dejas que tus derechos caigan en manos de esos acreedores, los liquidarán rápidamente y nadie tendrá su merecido. Si los mantienes y administras tú mismo, todo el mundo conseguirá el cien por cien».
Vida mÃa, te quiero, te honro, y no voy a hacer ni una sola cosa deshonrosa. No voy a perjudicar a nadie. Si alguna vez lo hiciera, tú no serÃas la primera.
Nada de lo que pueda decir ningún periódico me hará daño mientras no intenten insinuar que no hago distinciones entre tú y los demás acreedores. De lo contrario, se van a enterar de quien soy.
En el momento en que el Sr. Rogers haya firmado los papeles empezará mi campaña. Me pondré directamente a trabajar y haré todo lo que pueda para vender las acciones. Tengo que guardar la calma hasta entonces. Esta gente está fuera de la ciudad, pero sé cómo encontrarlos. El hermano del Dr. Rice va a ser mi agente. Voy a verle el miércoles por la mañana. No puede desplazarse a Nueva York antes.
Ahora iré corriendo a ver a la Sra. Rice, que pasará por aquà a la 1 h 15 de la tarde… es decir, ahora.
¡Estoy tan contento de que Susy vaya a terminar el tratamiento!
Con mundos de amor,