Cartas de amor
Cartas de amor Mi remordimiento no me engaña. Sé que si ella regresara, pronto la desatenderÃa tanto como hice antes… es nuestra forma de ser. Pensamos que lo harÃamos mejor, tras la lección recibida. Pero no es asÃ. Nuestras naturalezas volverÃan a ser las mismas de siempre, y nuestra conducta obedecerÃa a sus órdenes. Mi egoÃsmo y mi apatÃa retomarÃan el mando, y no serÃa ni mejor padre para ella, ni un amigo más complaciente, ni más alentador, ni más atento de lo que era antes. Si pudiera traer a mi memoria un solo ejemplo en el que hubiese dejado a un lado mis propios proyectos y deseos y me hubiese puesto en clara desventaja para contentarla, olvidarÃa todas las demás cosas para recordar sólo eso. ¡De qué manera te dedicaste tú plenamente a ella! ¡Cómo pensabas por ella, planeabas por ella, trabajabas por ella, empleabas tu capital o tu fuerza fÃsica y mental por ella!… Y todo con entusiasmo y entrega… Oh, sÃ, e insistÃas una y otra vez, aun cuando aparentemente no se producÃa el resultado gratificante esperado. Fuiste la mejor amiga que tuvo en la vida, mi amor, y la más leal. Tenlo en mente, y obtén de este pensamiento tu merecido consuelo, mi querida Livy.