Cartas de amor
Cartas de amor 
CLEVELAND, 23 DE ENERO DE 1869
Querido J. H. y compañía. ¡Hurra! Porque ahora te has elevado a la dignidad de una tribu, desde este último acontecimiento. Me alegra saberlo; no veo por qué debería alegrarme, pero me alegra; la verdad es que yo estaría horrorizado si tuviese un bebé. Pero sé que tú estás feliz y sólo por esto yo también. A mí me basta con que tú estés contento, créeme. Estoy muy feliz, Twichell. Realmente lo estoy. Debe de ser impresionante, quiero decir que debe de ser magnífico, sin embargo todo este asunto es un poco confuso y desconcertante para mí, realmente no sé si este éxtasis que siento es gratitud o desconcierto… Porque, bueno, ya sabes lo que pasa con los tipos como yo que nunca hemos tenido este tipo de experiencia: queremos mostrar que sabemos del tema y sin embargo naufragamos a base de bien. Pero me alegro, aunque me fastidie. Y perseveraré y correré los riesgos.