Cartas de amor
Cartas de amor Tacharé una o dos frases alusivas y le enviaré tu carta a Livy; quizás ella pueda decir hurra sabiendo lo que quiere decir. Debe aprender a alegrarse cuando nos alegramos, ya sepa el motivo por el que lo hace o no, porque no podemos tener a ningún miembro de la familia atrasando e interrumpiendo la grandiosa salva simplemente porque no sepa. ¡Por Dios! Estoy muy contento. Ojalá hubieran sido seis o siete. Aunque, no sé si habríamos tenido tiempo para tanto, ¿no? Ya lo sabes.
¿Elmira? Pues sigue adelante como un reloj. Cada dos días, sin falta, e incluso a veces cada día, recibo uno de esos encantadores milagros comerciales de ocho páginas; y la bendigo e inclino mi agradecida cabeza ante el trono de Dios y dejo que broten las tácitas gracias que ningún discurso humano podría expresar con palabras.