Cuentos completos
Cuentos completos —La Riqueza…, que implica poder. ¡Qué ceguera la mÃa! —dijo el hombre—. Por fin la vida valdrá la pena. Gastaré, derrocharé, los deslumbraré a todos. Quienes se han reÃdo de mà y me han despreciado morderán el polvo, y yo saciaré mi ávido corazón con su envidia. Tendré todos los lujos, todos los placeres, todo aquello que cautiva el espÃritu, todo lo que satisface al cuerpo y que el hombre tiene en mayor aprecio. ¡Compraré, compraré y compraré! Deferencia, respeto, estima, adoración… Todas las falaces gracias de la vida que el mercado de un mundo trivial es capaz de proporcionar sin lÃmites. He perdido mucho tiempo, y hasta ahora siempre he elegido mal, pero dejemos eso: antes era un ignorante, y no podÃa sino tomar por bueno aquello que más lo parecÃa.
Pasaron tres breves años, y llegó un dÃa en que el hombre estaba sentado en una humilde buhardilla, tembloroso. Se le veÃa pálido, demacrado, con los ojos hundidos y las ropas andrajosas. RoÃa un mendrugo de pan mientras musitaba: