Cuentos completos
Cuentos completos —¡Con eso bastará, Aleck, con eso bastará! ¡Qué buena y cariñosa eres! Nos proporcionarán unos buenos ingresos, y si podemos gastarlos en…
—¡De eso nada, querido, nada de nada! Podrás gastar una parte de los dividendos; esto es, una parte razonable. Pero el capital Ãntegro, hasta el último penique, tiene que ponerse a trabajar y rendir, y no tocarlo. Supongo que entiendes que es lo más razonable, ¿no?
—Bueno, sÃ… SÃ, claro. Pero tendremos que esperar mucho tiempo. Seis meses por lo menos hasta que recibamos los primeros intereses.
—SÃ. Tal vez más.
—¿Más de seis meses? ¿Por qué? ¿Es que no se pagan por semestres?
—En ese tipo de inversiones, sÃ; pero nosotros no vamos a invertir de ese modo.
—Entonces, ¿de qué modo?
—Para obtener grandes beneficios.
—Grandes… Eso está bien. Adelante, Aleck. ¿De qué se trata?
—Carbón. Las nuevas minas. Hulla. Voy a invertir diez mil dólares. Una buena base. Cuando la cosa esté en marcha, obtendremos tres acciones por cada una suscrita.
—¡Cielos, eso suena estupendo, Aleck! Las acciones valdrán entonces… ¿cuánto? ¿Y cuándo cobraremos?