Cuentos completos
Cuentos completos Cuando salimos de allí a caballo, nuestro destacamento principal llevaba ya una o dos horas en camino, me refiero al equipaje de campamento. Pero no nos marchamos solos, porque cuando Cathy tocó a marcha los batidores salieron al trotecito en columna de a cuatro, dándonos escolta, y a ellos se unieron Nube Blanca y Pájaro de las Tormentas con todos sus pomposos guerreros, y Buffalo Bill con cuatro exploradores. A tres millas de distancia de allí, en las Llanuras, la teniente general tocó el alto, plantó su caballo como una estatua ecuestre, con la corneta en los labios, y estuvo haciendo maniobrar a los batidores durante media hora, y, por último, cuando tocó a la carga, se puso ella misma al frente. «Y no será esta la última vez», les dijo, y sus palabras fueron contestadas con vítores. Nos despedimos de todos y nos dirigimos hacia el este, alejándonos al trote.
P. D.: Un día después. La noche pasada han robado a Soldado. Cathy está como loca y no se consuela con nada. Mercedes y yo no estamos muy alarmados por la suerte del caballo, a pesar de que esta parte de España se halla actualmente en un torbellino político y se hace bastante poco caso de la ley. En tiempos corrientes se habría tardado poco en capturar al ladrón y al animal. Espero que no tardemos en tenerlos en nuestro poder.
XIV
Soldado, para sí mismo