Cuentos completos
Cuentos completos »Porque, sabe, asà se hace llamar la gente que ha nacido en Maryland, ¡y está orgullosos! Pues esas palabras decÃa. No se me olvidan nunca, porque las decÃa mucho, y porque las dició cuando mi pequeño Henry un dÃa se ha rompido la muñeca, y peor se ha rompido la cabeza, justo arriba de todo de la frente, y los negros no han corrido bastante para ayudar. Y cuando se han volvido a contestar, ella se levanta y dice:
»—¡Cuidado! —dice—. ¡Quiero que entiendes, negros, que yo no ha nacido en el campo para que cuatro desgraciados me tomen pelo! ¡Yo soy una Gallina Azul! ¡Vaya si soy!
»Y entonces los ha echado de la cocina y ha vendado ella al niño. O sea que yo también dice esas palabras cuando está enfadada.
»Y va un dÃa mi señora y dice que está sin dinero, y que tiene que vender todos los negros de su casa. Y cuando yo oigo que va a vender a todos nosotros en una subasta de Richmond, ¡ah, Dios Santo!, ¡ya sé qué quiere decir!
TÃa Rachel se habÃa ido poniendo en pie a medida que se enfrascaba en el tema, y en ese instante se cernÃa sobre nosotros, su negror en contraste con las estrellas.