Cuentos completos
Cuentos completos —Nos ponieron cadenas y nos ponieron en una tarima alta como este porche, veinte pies alta. Y toda la gente estaba de pie alrededor, montón y montón de gente. Y suben y nos miran de arriba abajo, y nos apretan brazo, y nos hacen levantar y andar, y entonces dicen: «Este muy viejo», o «Este cojo», o «Este no vale tanto dinero». Y venden mi hombre, y se lo llevan, y empiezan a vender mis niños y se los llevan, y yo empiezo a llorar; y el hombre dice:
»—Calla, maldita llorona. —Y me pega en boca con su mano.
»Y cuando todos han marchado menos mi pequeño Henry, lo cojo fuerte contra mi pecho, y me pono de pie y digo:
»—No te lo llevas.
»Digo:
»—¡Mato al hombre que lo toca!
»Pero mi pequeño Henry suspira y dice:
»—Me escaparé, y luego trabajo y te compro tu libertad.
»Ah, el bendito, ¡siempre un niño tan bueno! Pero lo llevaron; lo llevaron, el hombre lo llevó, pero yo ha arrancado casi toda la ropa de ellos, y les ha pegado en la cabeza con la cadena, y ellos me han pegado a mÃ, pero me daba igual.