Cuentos completos
Cuentos completos »Pues así ha ido mi hombre, y todos mis niños, mis siete niños, y a seis no he visto más hasta hoy, y en Semana Santa ha hecho veintidós años de eso. El hombre que me ha comprado es de New Bern, y me llevó allí. Luego los años pasan y ha venido la guerra. Mi amo era un coronel confederado, y yo era cocinera de su familia. Así, cuando la Unión toma la ciudad, todos se han ido y me dejan sola con los otros negros en esa casa enorme. Y los oficiales de la Unión entran y me preguntan si cocino para ellos.
»—Benditos sean —digo—, eso sé hacer.
»No son oficiales cualquiera, le advierto, eran grandes, muy grandes, ¡y cómo hacían correr a soldados! El general me dice que estoy al frente de la cocina, y dice:
»—Si viene alguien y se mete contigo, lo pones a raya; no tienes miedo —dice—, ahora estás entre amigos.
»Y yo piensa: “Si mi pequeño Henry tene algún día oportunidad de escapar, se va al norte, seguro”. Un día entro en donde está los grandes oficiales, en el salón, y hago una reverencia, y luego me levanto y les hablo de mi Henry, y ellos escuchan mi problema igual que si soy blanca, y digo: