Cuentos completos
Cuentos completos Durante el tiempo en que carecí de esa protección ocurrió la mayor de todas las calamidades. Una noche se metieron en casa unos ladrones y se llevaron la alarma contra robos. Sí, señor, con todo su aparejo: cargaron con ella, sin dejar un solo tornillo, con sus resortes, campanas, gongos, batería y todo; se llevaron ciento cincuenta millas de cable de cobre y se largaron con el aparato sin dejar seña ni rastro, sin que quedase siquiera un indicio al que jurar, quiero decir, por el que jurar.