Cuentos completos
Cuentos completos —He venido solo para preguntar por la señora y saber cuándo volverá. ¿Tiene noticias de ella?
—Ah, sÃ, una carta. ¿Quiere que se la lea, Tom?
—SÃ, me parece que sÃ, ¡si a usted no le importa, Henry!
Henry la sacó de su cartera y dijo que obviarÃa algunas de las frases más Ãntimas, si no tenÃamos inconveniente. Entonces procedió a leer el grueso de la carta: un escrito trazado a mano, reposado y lleno de gracia y encanto, cuya posdata incluÃa numerosos saludos y mensajes cariñosos para Tom, Joe y Charley, además de otros amigos cercanos y vecinos.
Cuando el hombre terminó de leerla, miró a Tom y exclamó:
—Ay, ¡volvemos a estar igual! Aparte las manos y deje que le vea los ojos. Siempre le pasa lo mismo cuando le leo una carta suya. Le escribiré yo a ella y se lo explicaré.
—Oh, no, no debe hacerlo, Henry. Me estoy haciendo viejo, ya sabe, y con cualquier pequeña decepción se me saltan las lágrimas. CreÃa que la encontrarÃa aquÃ, pero solo hay una carta.
—Bueno, ¿qué le hacÃa pensar eso? Yo pensaba que todo el mundo sabÃa que no volverá hasta el sábado.