Cuentos completos
Cuentos completos »—¡Bah, Carl…, mi Angelus! Me daban cinco francos por él.
»—¿Cuándo?
»—¿Quién te los daba?
»—¿Dónde está?
»—¿Por qué no los aceptaste?
»—¡Caramba…! No habléis todos a la vez. Creà que iba a darme más…, estaba convencido. Lo parecÃa…, asà que le pedà ocho.
»—Bueno… ¿Y qué pasó?
»—Dijo que volverÃa.
»—¡Rayos y truenos! Pero, François…
»—Oh, lo sé… ¡Lo sé! Fue una equivocación. Me comporté como un estúpido. Muchachos, lo hice con la mejor intención, debéis creerme y…
»—Naturalmente, François, lo sabemos, bendito seas. Pero no vuelvas a cometer una estupidez asÃ.
»—¿Yo? Ojalá viniese alguien y me ofreciera una col a cambio del Angelus… ¡Ibais a ver!
»—¡Una col! Oh, no hables de coles… Se me hace la boca agua… Pon ejemplos menos tentadores.
»—Muchachos —dijo Carl—, ¿creéis realmente que estos cuadros carecen de mérito? Vamos, contestadme.
»—¡No!
»—¿Pensáis entonces que son de un gran mérito? Vamos, contestadme.