El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso —Y tú no eres tú: no tienes cuerpo, ni sangre, ni huesos, sólo eres un pensamiento. Yo tampoco existo; sólo soy un sueño —tu sueño—, una criatura de tu imaginación. En un momento lo habrás comprendido y entonces me harás desaparecer de tus visiones, y me disolveré en la nada de la que me hiciste nacer.
La vida en sà es sólo una visión, un sueño.
»Ya estoy pereciendo, me consumo, fallezco. Dentro de poco te encontrarás solo en un espacio sin lÃmites, para vagar por sus soledades infinitas sin amigo o camarada alguno, porque seguirás siendo un pensamiento, el único pensamiento existente y, debido a tu naturaleza, inextinguible, indestructible. Pero yo, tu pobre servidor, te he revelado a ti mismo y te he liberado. ¡Que sueñes otros sueños, y mejores!