El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso Y siempre que hablaba de los hombres y las mujeres de la tierra, y de sus actos —incluso de los más grandiosos y sublimes— nos sentÃamos avergonzados en secreto, porque su comportamiento dejaba claro que, para él, sus obras tenÃan muy poca importancia y resultaban insignificantes; a quien no supiera de qué hablaba, podrÃa parecerle que se referÃa a las moscas. Incluso en una ocasión dijo —con estas mismas palabras— que la gente de aquà abajo le resultaba bastante interesante, a pesar de ser una panda de aburridos, ignorantes, superficiales, engreÃdos, enfermizos, raquÃticos, mezquinos, pobres e inútiles. Lo dijo de una manera natural y sin encono, como cualquiera hablarÃa de ladrillos, estiércol, u otra cosa sin importancia y sin sentimientos. Me di cuenta de que no buscaba ofender, pero en mis pensamientos consideré que no resultaba de muy buena educación.
—¡Educación! —dijo— Pero si no es más que la verdad, y decir la verdad es de buena educación; los modales son una farsa. El castillo está terminado, ¿os gusta?