El Forastero Misterioso

El Forastero Misterioso

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando anocheció, Marget metió comida, vino y fruta en una cesta y salió corriendo en dirección a la cárcel; Satán y yo caminamos hacia mi casa. Iba yo pensando que me gustaría ver cómo era el interior de un presidio, Satán interceptó mi pensamiento y, al momento siguiente, estábamos en la cárcel. Nos encontrábamos en la cámara de las torturas, según dijo Satán. Allí estaba el potro —y los demás instrumentos—, y uno o dos faroles humeantes colgaban de los muros, logrando que aquel sitio resultara aún más sombrío y espantoso. Había personas —y verdugos—, pero como no nos hicieron caso, di por sentado que éramos invisibles. Vimos a un joven atado de pies y manos, y Satán me explicó que lo acusaban de herejía y que los verdugos estaban a punto de interrogarlo. Le dijeron que se declarara culpable, pero él contestó que no podía hacerlo, pues no era verdad. Entonces le fueron clavando una astilla tras otra bajo las uñas, mientras él chillaba de dolor. Satán ni se inmutó, pero yo no pude soportarlo y tuvo que sacarme rápidamente de allí. Estaba mareado, a punto de desmayarme, pero el aire fresco me hizo revivir y seguimos camino hacia mi casa. Dije que era una bestialidad.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker