El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso —¡Dinero! —decÃa—, lo tienen a montones. Me pagan dos groschen a la semana, además de la comida y el alojamiento. Y viven de lo mejorcito que da la tierra, eso seguro; ni el propio prÃncipe podrÃa mejorar su mesa.
El astrólogo se ocupó de transmitir al padre Adolf tan asombrosa afirmación el domingo por la mañana, después de misa. Éste se quedó muy afectado y dijo:
—Habrá que investigar.
Dijo que en el fondo de todo aquello podrÃa haber brujerÃa y aconsejó a los aldeanos que reanudaran el trato con Marget y Ursula de una forma reservada y discreta, manteniendo los ojos muy abiertos. Les aconsejó reservar sus opiniones y no despertar sospechas en aquel hogar. Al principio, los aldeanos eran reacios a entrar en un sitio tan aterrador, pero el sacerdote dijo que estarÃan bajo su protección mientras se hallasen allà y no sufrirÃan daño alguno, sobre todo si llevaban consigo unas gotas de agua bendita y tenÃan a mano los rosarios y las cruces. Aquello los satisfizo y aceptaron ir: la envidia y el rencor lograron que los más despreciables aún tuvieran más ganas de visitarlas.