El Forastero Misterioso

El Forastero Misterioso

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, éste no era capaz de verle ni pies ni cabeza a la situación. Tenía que haber un mago en aquella casa pero ¿quién? A Marget no se la veía hacer manipulación alguna, ni a Ursula, y tampoco a Gottfried; y aun así los vinos y las exquisiteces no se acababan nunca, y no había invitado que pidiera alguna cosa y se quedara sin ella. Conseguir todo aquello era bastante normal entre las brujas y los magos —eso no era nada nuevo—, pero hacerlo sin encantamientos, o sin ruidos sordos, terremotos, relámpagos o apariciones, eso sí que era nuevo y completamente irregular. En los libros no venía nada parecido. Los hechizos siempre tenían algo de irreal. En un ambiente sin hechizar, el oro se tornaba polvo y los alimentos se consumían hasta desvanecerse. Pero esa prueba fallaba en este caso. Los espías le llevaban muestras; el padre Adolf rezaba ante ellas, las exorcizaba, pero de nada servía: seguían siendo reales y auténticas, sólo sucumbían a la putrefacción natural y en el plazo de tiempo acostumbrado.

El padre Adolf no sólo se sentía perplejo, también estaba indignado, ya que todas aquellas pruebas lo tenían casi convencido —en privado— de que en aquel asunto no había brujería. No estaba completamente convencido porque podría tratarse de un nuevo tipo de brujería. Había una forma de averiguarlo: si tan pródiga abundancia de alimentos no llegaba del exterior, sino que se generaba en la casa, sin duda era cosa de brujas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker