El Forastero Misterioso
El Forastero Misterioso En toda comunidad, grande o pequeña, siempre hay un porcentaje de personas que no son maliciosas ni desagradables por naturaleza, y que nunca hacen cosas mezquinas, a no ser que las domine el miedo, o cuando su propio interés corre grave peligro, o por algún otro motivo similar. Eseldorf contaba con su porcentaje de esa clase de gente y, en condiciones normales, se percibÃa su influencia benéfica y amable; pero no corrÃan tiempos normales —debido al pavor a las brujas—, por lo que no parecÃan quedarnos almas nobles y compasivas, por asà decirlo. Todo el mundo vivÃa asustado por el inexplicable estado de cosas en casa de Marget, y nadie dudaba de que hubiera brujerÃa detrás de todo aquello, por lo que el miedo anulaba su capacidad de razonar. Naturalmente, algunos se compadecÃan de Marget y de Ursula por el peligro que se cernÃa sobre ellas pero, también naturalmente, no lo decÃan; no habrÃa resultado seguro. Asà que los demás encontraron el camino libre, y nadie aconsejó a la joven ignorante y a la necia anciana, ni les advirtió que modificaran sus actividades. Nosotros, los chicos, querÃamos avisarlas, pero dimos marcha atrás cuando llegó el momento, porque tenÃamos miedo. Descubrimos que no éramos lo bastante hombres, ni suficientemente valientes, para llevar a cabo una acción generosa si existÃa la posibilidad de que nos causara algún problema. Ninguno de nosotros confesó esa falta de carácter a los demás, sino que hicimos lo que hubiera hecho cualquiera: dejamos el asunto y hablamos de otra cosa. Yo sabÃa que nos sentÃamos mal al comer y beber los manjares de Marget, rodeados de espÃas, y al alabarla y felicitarla junto con los demás, siendo testigos —con remordimiento— de lo imprudentemente feliz que era, sin decir ni una sola palabra que la pusiera en guardia. Y la verdad es que era feliz, se sentÃa orgullosa como una princesa y muy agradecida por volver a tener amigos. Pero aquellas gentes se pasaban el dÃa vigilándola y contándole al padre Adolf todo lo que veÃan.