Juana de Arco
Juana de Arco Una vez obtenida la victoria, remachada con el elogio de tan alto tribunal, el pueblo, siempre voluble, cambió de nuevo y otorgó a Juana amparo, atención y respeto. Su madre la recibió otra vez con cariño y de todo corazón, y hasta su padre se calmó y llegó a manifestar que estaba orgulloso de ella. Sin embargo, el tiempo parecía haberse detenido y la espera se le hacía insoportable, puesto que el sitio de Orleáns por los ingleses había comenzado, densos nubarrones se cernían cada vez más negros sobre Francia y, a pesar de eso, sus Voces le recomendaban esperar y no le daban ninguna orden de acción inmediata. Llegó el invierno y estaba transcurriendo con lentitud y monotonía, cuando, por fin, se produjo un cambio.