Juana de Arco
Juana de Arco Como de costumbre, las clases de mayor rango se mantuvieron desdeñosas y apartadas de aquel asunto, burlándose de Juana. No tardó en resurgir una antigua profecía del mago Merlín, difundida hacía más de ochocientos años, que anunciaba para un futuro muy lejano el hecho de que Francia se perdería a causa de una mujer, y sería elevada por otra mujer. Francia se encontraba ahora, en efecto, arruinada, hundida por culpa de una mujer, Isabel de Baviera, su Reina traidora. Pero Francia disponía ya de otra mujer, aquella muchachita rubia y de conducta limpia, llamada por la divina Providencia para dar cumplimiento a la profecía.