Juana de Arco
Juana de Arco Si aquellos dÃas nos parecieron de gran dureza, no sé cómo describir las cinco noches siguientes. Las marchas se volvieron cada vez más fatigosas y las aguas de los rÃos más heladas. Sufrimos siete emboscadas en las cuales perdimos dos soldados entre los novatos y tres veteranos. Mientras, la noticia de que Juana, la doncella de Vaucouleurs, se dirigÃa a presencia del Rey acompañada por una escolta se difundió por todas partes, hasta en el extranjero, de modo que los caminos se encontraban ya estrechamente vigilados.
Estas cinco noches desarticularon seriamente nuestra columna. Las cosas se hicieron todavÃa más complicadas, debido a una conjura que, descubierta por Noel, puso en conocimiento de los jefes. Algunos hombres, extrañados por la resistencia de Juana y al comprobar cómo conservaba el vigor, la calma y la confianza en cualquier situación, murmuraban contra ella. En cierta ocasión discutieron en voz alta en presencia de Noel, afirmando que si Juana disponÃa de tales poderes, superiores a los de tantos hombres fornidos y valerosos, es que debÃa ser una bruja a la que Satanás proporcionaba su extraordinaria resolución y fortaleza. De modo que acordaron estar al acecho y encontrar asà alguna oportunidad para matarla sin correr riesgos.