Juana de Arco
Juana de Arco Las más astutas fintas, la cultura libresca y los acerados dardos dialécticos, se estrellaban contra su inconsciente sencillez y caían al suelo sin hacer blanco. Les resultaba imposible asaltar la guarnición refugiada en el interior de la joven, custodiada por los soldados de su corazón y su espíritu sereno, que se convirtieron en centinelas y guardianes de su misión.