Juana de Arco
Juana de Arco —Se ha determinado y asà se hace constar por la presente, que Juana de Arco, llamada La Doncella, es una buena cristiana y buena católica. Que no se advierte nada contrario a la fe, ni en su persona ni en sus palabras, y que el Rey puede y debe aceptar el ofrecimiento que se le hace, pues rechazarlo serÃa ofender al EspÃritu Santo y harÃa al Rey indigno de esta ayuda de Dios.
Cuando el tribunal levantó la sesión, estalló una tempestad de aplausos con fuerza irreprimible, que se reprodujo una y otra vez. Asediada por la multitud que corrió a felicitarla, por un momento perdà de vista a Juana. La gente, emocionada, ofrendaba bendiciones sobre ella y sobre la causa de Francia, entregada desde aquel momento, solemne e irrevocablemente, en sus pequeñas manos.