Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al final de cada verso se incluía un estribillo de dos líneas en el que se compadecía al pobre amante, alejado de la que tanto amaba, hasta el punto de volverse pálido y macilento, al borde de la tumba cruel. El poema completo estaba formado por ocho estrofas de cuatro líneas en la primera parte y ocho en la segunda, de tema astronómico. Dieciséis estrofas en total, que hubieran podido ser 150, pero me parecieron demasiadas para recitarlo en una reunión sin cansar al auditorio.

Mis compañeros estaban orgullosos de que yo fuera capaz de crear un poema como aquél. Yo también estaba satisfecho y sorprendido, pues desconocía mi habilidad. Si me hubieran preguntado un día antes si yo tenía este don para la poesía, mi respuesta habría sido negativa. Suele ocurrir, a menudo, eso de ignorar que poseemos alguna cualidad que para manifestarse espera la ocasión propicia. Me fue suficiente a mí cruzarme en el camino con aquella adorable criatura, para que el poema brotase y no me costara nada escribirlo, buscar la rima y darle forma, con el mismo esfuerzo que me supondría arrojar piedras a un perro. Nunca hubiera dicho que poseía el don de ser poeta, pero así era.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker