Juana de Arco
Juana de Arco Todo Orleáns salió a recibir al ejército a las puertas de la ciudad, recorriendo las engalanadas calles entre vítores, hasta llegar a sus cuarteles. No fue necesario insistir mucho para que se durmieran, puesto que estaban tan cansados tras la veloz carrera a la que les sometió Dunois, que durante las 24 horas siguientes el silencio sólo quedó alterado por los ronquidos.