Juana de Arco
Juana de Arco Como era habitual, encontramos al pueblo congregado a nuestro paso, las campanas al viento y el delirio en las gargantas. Nunca partÃamos hacia el combate o regresábamos de él sin quedar sumergidos en aquellas tempestades de júbilo. Y es que en los últimos siete meses, bajo el cerco inglés, no hubo nada que celebrar, y por eso ahora la gente vivÃa en continua exaltación.