Juana de Arco
Juana de Arco —¡Oh! ¡Gracias de todo corazón, Juana! ¡Qué buena sois conmigo! Asà que ¡os quedaréis junto a mà y no iréis a luchar!
Llena de alegrÃa, se abrazó a Juana, que le habló con voz serena:
—Entonces, ¿os encargaréis vos de anunciar a mi cuartel general la noticia de que yo no estaré con ellos combatiendo?
—¡Oh!, desde luego. Con mucho gusto. Dejadlo de mi cuenta.
—Gracias por vuestra amabilidad. Y ¿cómo dictaréis el mensaje? Ya sabéis que se ha de hacer de acuerdo con las ordenanzas. ¿PreferÃs que lo haga yo en vuestro lugar?
—¡SÃ, por favor! Vos conocéis las fórmulas protocolarias y yo no.
—Entonces —añadió Juana—, tomad nota de las inducciones: «Se ordena al Jefe del Estado Mayor que haga saber a los ejércitos del Rey de la guarnición y de los campamentos, que el General en Jefe de los Ejércitos de Francia no se enfrentará mañana a los ingleses por temor a resultar herida. Firmado: Juana de Arco, aconsejada por Catalina Boucher, que ama a Francia».