Juana de Arco
Juana de Arco —Al menos, irán situados detrás de mà en las ceremonias militares y reales, pero cuando les llegue el tumo a los actos civiles y sociales, aunque se coloquen tras de vos, De Conte, y de los caballeros, nos pondrán a nosotros, a Noel y a mà a sus espaldas, ¿no?
—Sà —respondà yo—. Creo que estáis en lo cierto.
—Me lo temÃa —añadió El PaladÃn—. Sà que me lo temÃa. ¿Temerlo? Algo más que eso. Estoy diciendo tonterÃas. En realidad es que lo sabÃa, por supuesto. SÃ. La verdad es que he hablado como un tonto.
Noel Rainguesson musitó:
—Ya me parecÃa a mà que notaba un aire de autenticidad en tus palabras.
Los demás nos reÃmos. PaladÃn se dio cuenta de la chanza.
—¡Ah sÃ! ¿Conque lo notaste, eh? ¿Te creerás muy listo, no? Pero un dÃa de estos agarraré tu cuello y lo retorceré, Noel Rainguesson.
El caballero de Metz intervino:
—PaladÃn, vuestros temores se han quedado cortos. ¿No sabéis que en las ceremonias civiles y sociales los hermanos de Juana serán colocados por delante de todos? Fijaos que digo de todos, incluidos De Conte y nosotros.
—¿Es posible tal cosa? —inquirió PaladÃn.