Juana de Arco
Juana de Arco «La Doncella me prometió que cuando el Rey partiera para Reims, me llevarÃa en su comitiva… Pero ¡quiera Dios que no haya de aguardar hasta entonces, y asà podrÃa tomar parte en las batallas!».
Juana le hizo esta promesa al mismo tiempo que se despedÃa de la duquesa de Alençon, que también pretendÃa solicitarle otra para sà misma. La duquesa, angustiada por la marcha de su marido a la guerra, sabiendo los combates encarnizados en que tomarÃa parte, mientras abrazada a Juana, le pidió:
—Vigiladle, hija mÃa, tened cuidado con él y devolvédmelo salvo, os lo ruego. Y no permitiré que os vayáis hasta que logre vuestra promesa.
Juana contestó:
—Os lo prometo de todo corazón. Y no son sólo palabras. Es una verdadera promesa. Vuestro marido regresará a vos sin daño. ¿Lo creéis? ¿Es suficiente?
La duquesa no pudo articular palabra, pero besó a Juana en la frente, emocionada. Después, se separaron.