Juana de Arco
Juana de Arco Francia era tanto como decir catástrofe, ruina, desolación. La mitad de su territorio pertenecía ya a Inglaterra, sin que nadie se atreviera a discutir esa verdad. Pero, además, la otra mitad no parecía tener dueño. Unos meses más y la bandera inglesa habría ondeado sobre Toda Francia. Porque el Rey francés estaba dispuesto a arrojar su corona y abandonar sus dominios.
En esos momentos, desde una aldea remota y perdida, llegó una ignorante campesina y se puso al frente de aquella guerra canallesca, con aquel incendio que todo lo consumía y asolaba el país desde hacía varias generaciones. Y tuvo lugar, entonces, la más breve y desconcertante de las campañas conocidas por la historia. Se terminó en siete semanas, quedando desmontada una guerra que contaba con noventa y un años de experiencia. Ya en Orleáns se le asestó un fuerte golpe, que la hizo tambalearse, pero en campo de Patay, se le quebró el espinazo.