Juana de Arco
Juana de Arco Reflexionad en todo esto. Claro que es posible pensar en ello, pero ¿y comprenderlo? ¡Eso ya es otra cosa! Nadie será capaz de comprender aquella extraordinaria maravilla… Y se logró en siete semanas… desde luego, hubo derramamiento de sangre en unos lugares y otros. Quizá haya sido en Patay donde mayores fueron los desastres y muertes violentas. Los ingleses comenzaron la batalla con siete mil hombres y dejaron muertos en el campo dos mil soldados. Por comparación, se dice que en las tres batallas, de Crécy, Poitiers y Agincourt, cayeron cerca de cien mil franceses, sin contar las mil escaramuzas y combates que se sucedieron en aquella guerra interminable. Los hombres muertos en los campos de batalla se cuentan por decenas de miles, y las mujeres y niños inocentes muertos, como consecuencia de las crueldades de la guerra y por hambre, deben contarse por millones.
Aquella guerra fue como un ogro carnívoro, devorador de hombres, cuyas garras chorreaban sangre durante años y años. Con su débil mano femenina, una niña de 17 años abatió al ogro y lo dejó tendido sobre los campos de Patay, y nunca más volverá a levantarse mientras dure este viejo mundo.