Juana de Arco

Juana de Arco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Como es de suponer, cuando regresamos a Orleáns, la ciudad se mostró cien veces más alborozada que las ocasiones anteriores. Se acababa de hacer de noche y las hogueras alcanzaron tal intensidad que nos daba la impresión de caminar entre un mar de fuego. Los vítores de la multitud, el estampido del cañón y el voltear de campanas, provocaban un estruendo difícil de imaginar. Las voces que atronaban el aire, ensalzaban a la Doncella con gran entusiasmo: «¡Bienvenida Juana de Arco! ¡Paso a la Salvadores de Francia!». O bien celebraban las victorias: «¡Crécy está vengado! ¡Poitiers está vengado! ¡Agincourt está vengado! ¡Patay permanecerá para siempre!».

Los prisioneros eran conducidos en el centro de la columna. Cuando la gente vio allí a su antiguo dominador y enemigo, sir Talbot, el que les hizo bailar tantos años al son de su trágica música guerrera, podéis imaginar el tumulto que se organizó, porque yo no soy capaz de describirlo. La exaltación llegó a tales extremos que intentaron apoderarse de él y colgarle. Para evitarlo, Juana lo tomó bajo su protección, cabalgando junto a él durante el trayecto. Ambos formaban una pareja pintoresca.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker