Juana de Arco
Juana de Arco Manchon me informó sobre lo acaecido antes de mi llegada. Desde que logró comprar a Juana, Cauchon se dedicó ardientemente a prepararse un jurado dispuesto a secundarle en su propósito de destruir a la Doncella. Con estos afanes pasó varias semanas. De la Universidad de París le fueron enviados algunos eclesiásticos, letrados y de confianza, para lograr los fines perseguidos. Por su parte, después de insistente búsqueda, consiguió aumentar el número de miembros del jurado con personajes prestigiosos y dóciles, hasta reunir un impresionante Tribunal formado por más de cincuenta nombres distinguidos. Eran nombres franceses, pero con intereses y simpatías ingleses.
Llegó de París un alto representante de la Inquisición, ya que la acusada iba a ser juzgada según fórmulas de este Tribunal. Pero el enviado resultó hombre honrado y recto, puesto que declaró abiertamente que aquel Tribunal no le parecía competente para actuar en aquel caso y se negó a formar parte de él. En el mismo sentido de honestidad personal se pronunciaron otros dos o tres miembros del jurado.