Juana de Arco
Juana de Arco Pero, entonces, preguntaréis, ¿de qué sirvió la estratagema, dado que los secretos de confesión no pueden revelarse? Cierto. ¿Y si alguna otra persona lo escuchaba a escondidas? Entonces, esa persona… no está obligada a guardar el secreto… Bien. Pues eso es lo que sucedió. Cauchon ordenó practicar una abertura en la pared, pegó el oído al agujero y escuchó por entero la confesión de Juana.