Juana de Arco
Juana de Arco —No debéis interrumpir de ese modo la noticia que nos cuentan. Por favor, dejad que continúe. Termina con tu relato, Esteban.
—Sólo queda esto: nuestro Rey, Carlos VI, ha de reinar hasta que muera. Después, Enrique V de Inglaterra se convertirá en el Regente de Francia hasta que uno de sus hijos alcance la edad para…
—¿Pero, cómo? ¿Ese hombre reinará sobre nosotros?… ¿El Carnicero? ¡Eso es mentira! ¡Todo mentira! —gritó el PaladÃn—. Y, además, vamos a ver, entonces, ¿qué ocurrirá con nuestro DelfÃn? ¿Cómo resuelve el tratado su situación?
—Pues nada —continuó Esteban Roze—. Según el tratado de Troyes se le arrebata el trono de Francia y se convierte en un desheredado.
Al oÃr esto, los chicos gritaron con indignación, afirmando que todo aquello no era más que una sarta de mentiras. Después se animaron al pensar en voz alta: «Nuestro Rey tiene que firmar ese tratado para que sea válido, y no lo hará, al comprobar el despojo que se le hace a su propio hijo».
Pero, «El Girasol» intervino:
—Respóndeme, Esteban. ¿SerÃa capaz la Reina de firmar un tratado que desheredase a su hijo?