Juana de Arco
Juana de Arco La Hire sobrevivió al martirio de Juana trece años y permaneció siempre en el campo de batalla, actividad que, para él, suponía lo más honroso del mundo. No volví a verle, pues no coincidimos en la guerra, pero siempre nos llegaban noticias de sus hazañas.
El Bastardo de Orleáns, D’Aleçon y D’Aulon conservaron la vida lo suficiente para ver a Francia libre de sus enemigos. Testificaron en el proceso de Rehabilitación, junto a Juan y Pedro de Arco, Pasquerel y yo. Ahora todos descansan en paz. Solamente quedo yo, entre los que luchamos en las primeras batallas. Juana profetizó que viviría hasta que nuestras guerras se hubieran olvidado: es una profecía fallada. Aunque viviera mil años nunca pasarán al olvido los hechos protagonizados por Juana de Arco, porque, sencillamente, ella es inmortal.
Algunos de los hermanos de Juana se casaron y han tenido herederos. Pertenecen hoy a la nobleza de Francia, pues su apellido y su sangre les atribuyen honores que los elevan por encima de la aristocracia. Ya os habréis dado cuenta de cómo se descubrían las gentes a su paso, cuando ayer vinieron a cumplimentarme los sobrinos de la Doncella. Y no los saludan porque sean nobles, sino porque son hijos de los hermanos de Juana de Arco.