Juana de Arco
Juana de Arco —¡Francia los echará, los pisoteará bajo sus plantas! —dijo estas palabras con tono fogoso.
—Y ¿cómo? —contesté yo—. ¿Sin tener soldados para combatir?
—Los tambores los llamarán. Ellos responderán y marcharán…
—SÃ, marcharán hacia atrás, como de costumbre…
—No. Irán hacia el frente… ¡Siempre hacia el frente… siempre hacia el frente! Ya lo veréis.
—¿Y el Rey pordiosero?
—Subirá a su trono… Llevará su corona.
—Bueno. Si esto fuera cierto… es como para perder la cabeza. Si yo pudiera imaginar que dentro de treinta años el yugo inglés serÃa quebrantado, y que la cabeza de nuestro Rey francés se ceñirÃa la corona real de su soberanÃa…
—Las dos cosas ocurrirán antes de que pasen dos años.
—¿De verdad? ¿Y quién va a llevar a la práctica estos maravillosos sueños imposibles?
—Dios.