Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —No, descansaré un poco y luego seguiré adelante. La oscuridad no me da miedo.
Dijo que no me permitirÃa salir «sola»; pero que su marido volverÃa pronto, tal vez al cabo de hora y media, y que le harÃa ir conmigo. Después se puso a hablar de su marido, y de sus parientes rÃo arriba, y de sus parientes rÃo abajo, y de lo buena que habÃa sido su posición y de cómo no estaban muy seguros de no haber cometido una equivocación viniendo a nuestra población en lugar de conformarse con lo que tenÃan, y asà por el estilo, hasta que empecé a tener miedo de que hubiera sido yo el que se equivocara al entrar en la casa para enterarme de lo que pasaba en el pueblo.
Pero, finalmente, se puso a hablar de papá y del asesinato, y entonces yo no tuve inconveniente en que hablara todo lo que quisiera. Me contó cómo Tom Sawyer y yo habÃamos encontrado los seis mil dólares (aunque ella dijo diez), y me habló de papá y de que era hombre de cuidado. Y, por último, llegó al momento en que me habÃan asesinado. Yo pregunté:
—¿Quién lo hizo? Se han dicho muchas cosas sobre eso en Hookerville; pero no sabemos quién fue el asesino de Huck Finn.
—Pues mira, aquà hay un sinfÃn de gente que quisiera saber quién le mató. Algunos creen que fue el propio Finn padre.
—¡Cómo! ¿De veras?