Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn Tom dijo después que no tenÃa bastantes velas y que se colarÃa en la cocina a buscar más. Yo no querÃa que lo intentase. Dije que Jim podrÃa despertarse y descubrirnos. Pero Tom se obstinó en correr el riesgo. Asà pues, nos metimos en la cocina y cogimos tres velas, y Tom dejó cinco centavos sobre la mesa para pagarlas.
Salimos y yo estaba deseando irme, pero Tom no quiso irse sin arrastrarse hasta donde estaba Jim y hacer algo. Aguardé y pareció que pasaba mucho tiempo, por lo callado y solitario que estaba todo.
En cuanto volvió Tom, seguimos por el sendero, dimos la vuelta a la valla del jardÃn y, más tarde, nos detuvimos en la cima de una colina muy empinada que habÃa al otro lado de la casa.
Tom dijo que le habÃa quitado el sombrero a Jim, colgándolo de una rama por encima de su cabeza, y que Jim se habÃa movido un poco, pero sin llegar a despertarse.
Jim explicó luego que le habÃan embrujado, que las brujas le habÃan dormido, le habÃan llevado por toda la comarca y que, después, volvieron a dejarle a la sombra de los árboles, colgándole el sombrero de una rama para que supiera quién lo habÃa hecho.