Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn »¿Que si os conozco? Os conozco como si os hubiese parido. Nací y me crié en el Sur y he vivido en el Norte; ya veis, pues, si conozco al hombre corriente en general. El hombre corriente es un cobarde. En el Norte se deja pisotear por cualquiera y luego va a su casa a pedirle a Dios un espíritu humilde para soportarlo. En el Sur un hombre, completamente solo, ha dado el alto a una diligencia llena de hombres en pleno día y les ha robado a todos.
»Porque vuestros periódicos os llaman tantas veces un pueblo valeroso creéis que sois más valientes que ningún otro pueblo… mientras que en realidad sois tan valerosos como cualquier otro pueblo, pero ni un tanto así más. ¿Por qué no ahorcan vuestros jurados a los asesinos? Porque temen que los amigos del condenado se los carguen de un tiro a la espalda en la oscuridad… que es precisamente lo que harían.
»Por tanto, siempre absuelven. Y después va un hombre por la noche con un centenar de cobardes enmascarados tras él, y linchan al canalla. Os habéis equivocado al no traeros un hombre con vosotros. Esa es una de las equivocaciones. La otra es no haber venido de noche y no haberos traído los antifaces. Os trajisteis parte de un hombre… Buck Harkness… y si él no os hubiese arrancado, os habríais desahogado hablando.