Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn »No hablaba de otra cosa durante las tres últimas semanas. No le había visto desde chiquillo… y no había visto a su hermano William. (Ese es el sordomudo). William no pasará de los treinta o treinta y cinco años. Peter y George eran los dos únicos que habían venido aquí. George era el hermano casado. El año pasado murieron él y su mujer. Harvey y William son los únicos que quedan, y, como decía, no han llegado aquí a tiempo.
—¿Les avisó alguien?
—Sí, hará cosa de un mes, cuando Peter cayó enfermo. Porque Peter aseguraba que tenía el presentimiento de que esta vez no se pondría bueno. Era ya muy viejo, ¿sabe?, y las hijas de George eran demasiado jóvenes para serle de gran compañía… salvo Mary Jane, la pelirroja. Pues desde la muerte de George y su mujer se sentía bastante solo y parecía que la vida no le importaba mucho.
»Tenía grandes deseos de ver a Harvey… y a William también, si se terciaba… porque era uno de esos que no se hacen a la idea de hacer testamento. Dejó una carta para Harvey, y dijo que en ella ponía dónde tenía escondido el dinero, y la manera como quería que se repartieran sus demás bienes para que nada les faltara a las chicas de George… porque George no dejó nada. Y la carta fue lo único que le pudieron hacer firmar.