Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn De modo que nos volvimos a casa, y yo no me sentía tan animado como antes, sino algo ruin, humillado y culpable, aunque yo no había hecho nada. Pero siempre sucede lo mismo. Es igual que uno obre bien o mal, la conciencia no tiene sentido común y la emprende con uno de todas formas.
Si yo tuviera un perro cobarde que solo supiera lo que sabe la conciencia de una persona, le envenenaría. Ocupa más sitio que todo lo demás que uno lleva dentro y, sin embargo, no sirve para nada. Tom Sawyer es de la misma opinión.