Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn ANIMANDO A JIM
Nos callamos para ponernos a pensar. Al poco rato dijo Tom:
—Oye, Huck: ¡qué imbéciles hemos sido por no pensar antes en ello! Apuesto a que sé dónde está Jim.
—¡Qué me dices! ¿Dónde?
—En esa choza que está junto a la tolva para las cenizas. Pero oye… cuando estábamos comiendo, ¿no viste a un negro que entraba allà con comida?
—SÃ.
—¿Para quién creÃste que era la comida?
—No serÃa para un perro, supongo.
—¿Por qué?
—Porque parte de la comida era melón.
—SÃ, me fijé. ¡Mira que tiene gracia que no haya pensado que un perro no come melón! Eso demuestra que al mismo tiempo uno puede ver y no ver.