Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —Es inútil, Huck, no saldrá bien. Si fuéramos prisioneros, saldrÃa porque entonces tendrÃamos todos los años que quisiéramos y no nos correrÃa prisa. Y solo dispondrÃamos de unos cuantos minutos cada dÃa para cavar, mientras cambiaran la guardia, de modo que no se nos llenarÃan las manos de ampollas y podrÃamos seguir trabajando, año tras año, y hacerlo como es debido, pero nosotros no podemos entretenernos, tenemos que apresurarnos, no tenemos tiempo que perder. Si trabajáramos siquiera otra noche asÃ, tendrÃamos que descansar toda una semana para que se nos curaran las manos… No podrÃamos tocar un cuchillo con ellas antes de ese tiempo.
—Pues entonces, ¿qué vamos a hacer, Tom?
—Te lo diré. No está bien, y no es moral, y me disgustarÃa que se supiese, pero no hay más camino que ese. Tenemos que cavar con picos y fingir que son cuchillos.