Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn »SÃ, sÃ… Es este un gobierno maravilloso… estupendo… Pero si… ¡Escucha! HabÃa un negro libre allÃ, en Ohio; un mulato casi tan blanco como un blanco. Además llevaba la camisa más blanca que se ha visto, y el sombrero más brillante. Y no hay hombre en la población que tenga tan buenos trapos como los que él llevaba. Y tenÃa reloj y cadena de oro, y su bastón con mango de plata… el más grande nabab de pelo gris de todo el estado. ¿Y qué te parece? Dicen que era profesor de una universidad, y que sabÃa hablar toda clase de idiomas, y que lo sabÃa todo. Y no es eso lo peor. Dicen que podÃa votar en el sitio donde vivÃa. Bueno, eso me excusaba a mÃ. Me dije: ¿adónde va a parar el paÃs? Era dÃa de elecciones y yo estaba a punto de ir a votar, si la borrachera no entorpecÃa mi camino. Pero, cuando me dijeron que habÃa un estado en este paÃs donde podÃa votar un negro, me retiré. Dije que no volverÃa a votar. Esas mismas palabras dije. Todos me oyeron. Y ya puede irse al diablo el paÃs, por mÃ… no volveré a votar. Y al ver la frescura de ese negro… ¡Si ni siquiera me hubiese cedido la acera si no le hubiera echado yo de un empujón! Le dije a la gente: ¿por qué no subastan a este negro y lo venden? Eso es lo que quiero saber. ¿Y qué crees tú que me dijeron? Pues que no podÃan venderlo hasta que llevase seis meses en el estado y que aún no los llevaba. Ahà tienes, ese es un ejemplo. Llaman gobierno a este que no puede vender a un negro libre hasta que haya estado seis meses aquÃ. Ahà tienes un gobierno que se llama a sà mismo gobierno, y hace saber que es un gobierno, y se cree que es un gobierno y, sin embargo, tiene que estarse quietecito seis meses enteros antes de poder echarle el guante a un negro merodeador, ladrón, infernal, encamisado de blanco y…