Las aventuras de Huckleberry Finn

Las aventuras de Huckleberry Finn

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Dónde está Huck Finn, querrás decir. No he criado yo a un tunante como mi Tom todos estos años para no conocerle cuando le veo. No faltaría más que eso. Sal de debajo de esa cama, Huck Finn.

De modo que salí. Pero sin ninguna alegría.

En mi vida he visto a persona alguna poner cara de no saber lo que se pesca como tía Sally, con una excepción: tío Silas cuando entró y se lo contaron. Le dejó borracho, como quien dice, y no se enteró de nada durante el resto del día. Y aquella noche predicó un sermón que le dio un renombre asombroso, porque ni el hombre más viejo del mundo hubiera sido capaz de comprenderlo.

De modo que la tía Polly de Tom contó quién era yo y todo eso. Y yo tuve que decir que me encontré en un apuro mayúsculo cuando la señora Phelps me tomó por Tom Sawyer —me interrumpió ella y dijo: «¡Oh!, llámame tía Sally, estoy acostumbrada ya, ahora ya no hay necesidad de cambiarlo»—, que cuando tía Sally me tomó por Tom Sawyer tuvo que aguantarlo. No cabía otro recurso, y yo sabía que a él no le importaría, porque le entusiasmaría, por ser un misterio, y lo convertiría en una aventura y estaría completamente satisfecho. Y así resultó, y él hizo creer que era Sid, y me arregló las cosas del mejor modo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker