Las aventuras de Huckleberry Finn
Las aventuras de Huckleberry Finn —¿De modo que no has comido ni carne ni pan durante todo este tiempo? ¿Por qué no pescaste tortugas?
—¿Cómo quieres que las pescara? ¡Como si fuese fácil acercarse a ellas y agarrarlas! ¿Y cómo puede uno golpearlas con una piedra? ¿Cómo iba uno a hacer eso de noche? Y durante el día no iba a asomarme yo a la orilla.
—Es verdad. Has tenido que permanecer siempre en los bosques. ¿Les oíste disparar el cañón?
—Sí. Sabía que te buscaban. Les vi pasar por aquí; los miré por entre la maleza.
Aparecieron unos pajaritos que volaban cerca y luego se posaban, repitiendo después la misma operación. Jim dijo que eso quería decir que iba a llover. Dijo que era señal de ello cuando los pollos pequeños volaban así, y así suponía que quería decir lo mismo cuando lo hacían pájaros pequeños.
Yo quería coger unos cuantos, pero Jim no me dejó. Dijo que eso era la muerte. Dijo que su padre había estado muy enfermo una vez, y alguien cogió un pájaro, y su abuela dijo que su padre moriría, y murió.