Los diarios de Adan y Eva
Los diarios de Adan y Eva Cinco meses más tarde
No es un canguro. No, porque se sostiene agarrado a los dedos de ella, y asà da unos pocos pasos sobre sus patas traseras, y luego se cae. Es probablemente una clase de oso, aunque no tiene cola —por ahora— ni pelos, excepto en la cabeza. Sigue creciendo —curiosa circunstancia, pues los osos dejan de crecer más tempranamente—. Los osos son peligrosos —desde nuestra catástrofe— y no estaré tranquilo si éste sigue merodeando mucho tiempo más por aquà sin bozal. Le propuse conseguir un canguro si dejaba que éste se fuera, pero la idea no prosperó: está determinada a someternos a todo tipo de riesgos tontos. Ella no era asà antes de perder la cabeza.

Quince dÃas más tarde
Examiné su boca. No hay peligro todavÃa; sólo tiene un diente. Aún no tiene cola. Hace más ruido ahora que nunca antes, sobre todo por las noches. Me he mudado. Pero me pasaré por las mañanas, para desayunar y para ver si le salen más dientes. Si la boca se le llena de dientes, será el momento de que se vaya, con cola o sin ella, pues un oso no necesita cola para ser peligroso.
Cuatro meses más tarde